Nuestro método contra el estrés
El National Institute of Health (NIH – EE. UU.) ha afirmado que el 90 % de las enfermedades derivan de los efectos del sobreestrés.
Más de dos mil millones de personas en el mundo sufren problemas relacionados con el estrés.
Vivimos en un mundo hiperacelerado y sobreestimulado. Estamos expuestos a múltiples formas de estrés y, a menudo, no somos conscientes de lo peligroso que puede ser para nuestra salud.
El estrés puede generar rápidamente disfunciones del sistema nervioso y, como consecuencia, provocar trastornos musculares, óseos y articulares relacionados con él.
Nuestros tratamientos se centran en corregir y prevenir estos trastornos, restaurando un estado óptimo de salud.
Todo tipo de estrés es, en última instancia, estrés mental.
- Estrés físico (traumatismos o microtraumatismos posturales)
- Estrés bioquímico (lo que comemos y bebemos)
- Estrés emocional (relaciones familiares y sociales)
- Estrés económico y laboral
- Estrés ambiental (por ejemplo, ondas electromagnéticas)
Todos ellos afectan al sistema nervioso, haciéndonos vivir como si estuviéramos constantemente en peligro.
El cerebro envía una señal de alarma a las glándulas suprarrenales, que producen adrenalina para activar los sentidos y contraer los músculos, preparándonos para huir o luchar.
Si la alarma no se desactiva, las suprarrenales comienzan a producir cortisol, una hormona con efectos potencialmente devastadores para el organismo.
El cortisol:
- interfiere con los neurotransmisores
- altera la memoria
- disminuye la densidad ósea (osteoporosis)
- eleva la presión arterial
- inhibe el sistema inmunológico
- favorece la pérdida muscular (signo de envejecimiento fisiológico)
- provoca resistencia a la insulina (diabetes)
- aumenta la grasa corporal
- favorece la retención de líquidos y la hinchazón subcutánea
Investigaciones científicas recientes han demostrado que niveles elevados y persistentes de cortisol impiden la formación de nuevas neuronas, favoreciendo enfermedades neurológicas graves como demencia senil, Alzheimer y Parkinson.
Tanto la adrenalina como el cortisol estimulan la producción de colesterol.
El estrés aumenta la demanda de energía: el cortisol produce más azúcares que, si no se utilizan, se transforman en grasas y colesterol.
Además, el estrés induce hábitos poco saludables como fumar, consumir alcohol y alimentos grasos o azucarados, lo que eleva aún más el colesterol.
Un nivel alto de colesterol puede provocar problemas circulatorios y cardíacos.

¿Cuáles son los síntomas del estrés?
Los síntomas del estrés pueden ser muy variados y manifestarse a nivel físico, cognitivo y conductual, entre ellos:
- sensación frecuente de fatiga general
- trastornos del sueño
- dificultad de concentración
- palpitaciones, taquicardia
- dificultad para conciliar el sueño
- dolores musculares
- úlcera gástrica
- dolores musculares
- diarrea, calambres abdominales
- colitis
- disfunción tiroidea
- sensación de apatía o aburrimiento constante
- cambios en la voz
- confusión mental
- irritabilidad y disminución de las defensas inmunológicas
Estrés, sobrepeso, fatiga crónica e insomnio
Las personas que viven constantemente bajo los efectos del sobreestrés entran en un círculo vicioso del que el cuerpo ya no logra salir.
Desde un punto de vista técnico, padecen el llamado “síndrome de supervivencia simpática”, como explican los Dres. Bob Hoffman y Patrick Porter en su libro Your Flourishing Brain.
Este síndrome es uno de los trastornos neurológicos más peligrosos del siglo XXI y deriva de un desequilibrio del sistema nervioso autónomo.
Sentirse siempre cansado (especialmente por la mañana), hinchado, con necesidad de comer en exceso o de consumir alimentos muy azucarados, son signos claros de este síndrome que debe abordarse adecuadamente para vivir mejor y prevenir enfermedades neurológicas.
En muchos casos, nuestro método antiestrés ayuda a mejorar el insomnio.
Las personas que inician un tratamiento con nosotros se sienten más relajadas, duermen más tiempo y se despiertan con mayor serenidad, lo que permite reducir —y en algunos casos eliminar— el uso de fármacos para dormir.
También ocurre con frecuencia que personas con sobrepeso que acuden por otros motivos (dolor lumbar, hernias discales, cervicalgia, cefaleas, fatiga crónica, etc.) pierdan peso de forma natural, ya que la quiropráctica ayuda al cuerpo a reequilibrarse y a resistir mejor el estrés.

Nuestro método de tratamiento antiestrés
Nuestro método se basa en la neuroplasticidad del cerebro, es decir, en su capacidad de cambiar según los estímulos que recibe.
Las intervenciones quiroprácticas antiestrés se centran principalmente en:
- equilibrar el funcionamiento del sistema nervioso
- balancear los hemisferios cerebrales
- mejorar la postura y el equilibrio estático y dinámico
- optimizar la producción de energía
Los tratamientos son suaves, seguros y realizados por profesionales con amplia experiencia.
Sabemos que el cerebro masculino y femenino son diferentes estructural y bioquímicamente (los hombres tienen una amígdala más grande y producen serotonina más rápidamente).
Hombres y mujeres responden de forma distinta al estrés agudo:
- las mujeres activan la amígdala del hemisferio izquierdo y recuerdan los detalles emocionales
- los hombres activan la amígdala derecha y retienen lo esencial
Por ello, los tratamientos son individuales y personalizados.
Desde la experiencia clínica, observamos que los traumas pasados se procesan de forma distinta en hombres y mujeres.
Las mujeres, al revivir los detalles emocionales del trauma, suelen entrar en una fisiología defensiva, adoptando una postura cerrada en “encogimiento”.
Esta actitud genera tensión de la duramadre, que encontramos activa en la mayoría de las personas durante la primera consulta quiropráctica y que debe liberarse antes de continuar con otros tratamientos.
Estrés y conexiones neurológicas
Estrés y conexiones neurológicas
Además, muchas personas presentan subluxaciones vertebrales en la región cervical, a menudo causadas por traumatismos antiguos, especialmente en la zona cervical alta y media, que involucran al nervio vago y al nervio frénico.
- El nervio vago inerva los órganos internos y está frecuentemente implicado en reacciones vasovagales agudas relacionadas con el estrés.
- El nervio frénico inerva el diafragma, el músculo principal de la respiración. Tratar esta zona cervical es esencial para mejorar la respiración y la oxigenación del organismo.
Otra zona clave es la región lumbosacra y sacroilíaca, relacionada con el sistema nervioso parasimpático del plexo sacro, que inerva intestinos y órganos reproductores.
También deben considerarse:
- la zona dorsal media (corazón, pulmones, estómago)
- la región dorsolumbar (glándulas suprarrenales)
Consejos útiles para combatir el estrés
«Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia no es un acto, sino un hábito.»
Aristóteles
Para combatir el estrés no es necesario cambiar la vida de forma drástica:
- mejora tu alimentación: come sano y con equilibrio
- permítete pequeños placeres como una copa de vino tinto o chocolate negro
- bebe más agua: aproximadamente 1 litro por cada 25 kg de peso corporal al día
- realiza actividad física ligera de forma regular (por ejemplo, caminar a paso rápido)
- descansa tras el esfuerzo y duerme al menos 7 horas por noche
- escucha música relajante, medita o reza
- inicia tratamientos quiroprácticos para equilibrar el sistema nervioso de forma natural
- recibe masajes relajantes de manera regular
- rodéate de personas positivas que te hagan reír
Como afirmaba Charles Darwin, no sobrevive el más fuerte ni el más inteligente, sino quien mejor se adapta al cambio.
Hoy no podemos evitar el estrés, pero sí aprender a gestionarlo mejor para reducir sus efectos y mejorar nuestra vida.
La salud es nuestro bien más valioso: no es solo la ausencia de dolor o enfermedad, sino un estado de bienestar físico, mental y social completo.
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